miércoles, 14 de noviembre de 2012

Cambio radical

Me lo imaginaba diferente pero no así. No tiene nada que ver a como era todo antes. Llega un momento que por mucho que te administres el tiempo se te acumula todo y no tienes tiempo ni para ti misma. Y te olvidas desahogarte tanto de los problemas como de las alegrías porque lo mismo que cuentas tus cosas malas también es bueno contar las buenas.

Y llega la noche

Pasar el día estudiando y desear que llegue la hora de verlo aunque sea media hora. Pero llega la noche y sientes que te falta algo, sientes que no has estado con él apenas unos minutos y que no son suficientes para contarle todo lo que quieres, y más con lo charlatana que eres. Intentas contarle todo y no te das cuenta que apenas lo has dejado hablar. Y desearías que estuviera ahora mismo a tu lado, y cogerlo de la mano y llevártelo contigo y dormir juntos, abrazados y amanecer sin importar la hora que sea, desayunar en la cama mientas hablamos de nuestras tonterías y nos reímos mientras piensas lo feliz que eres de tenerlo a tu lado y, sin pensar en nada más, volver a meterte en la cama, acurrucarte a él como te acurrucabas a tu peluche cuando pequeña, y pasar todo el día así, hablando de no se cuantas tonterías sin importancia.  Estos pequeños detalles que juntos a él forman mi felicidad.