martes, 29 de marzo de 2016

Querer amar.

“Querer no es lo mismo que amar”.
Querer tiene un sentido biológico, lleva implícito esperar algo a cambio. Cuando quieres algo lo quieres para ti. Querer es posesión.
Sin embargo, cuando amas lo haces incondicionalmente, no esperas nada a cambio. Cuando amas algo lo quieres libre. Amar es desear la realización de esa persona.
Lo bonito del amor, es que el otro elija libremente estar a tu lado y realizarse como persona junto a tí. 
Si tú quieres una rosa del jardín, la coges; si la amas, la dejas allí y la riegas día a día. Lo mismo sucede en las relaciones. Cuando amamos a nuestra pareja queremos lo mejor para ella y deseamos su felicidad y libertad. No se trata de querer tener a una persona como se tiene un juguete, no es posesión; se trata de querer amar, de querer ser amado y compartir con esa persona cada momento importante de tu vida y formar parte de la suya. 

sábado, 12 de marzo de 2016

Miedo.

A la incertidumbre, a no poder controlar lo que me sucede en la vida.
Tengo miedo a fracasar, a perder a las personas que quiero, a la soledad.
No tengo miedo a equivocarme, pero si a cometer errores que puedan perjudicar a mi familia, tengo miedo a que aquellos a quienes quiero se sientan decepcionados.
Tengo miedo a lo que desconozco, a la muerte, a todo aquello que no pueda manejar. Tengo miedo a no conseguir mis metas en la vida, a no tener la vida que deseo; tengo miedo a envejecer y darme cuenta de que no he hecho nada “importante”, tengo miedo a no dejar huella. La eternidad no consiste en vivir para siempre, sino en  quedar en la memoria de las personas tras la muerte, yo tengo miedo a no tener esa eternidad.
Tengo miedo a fracasar como hija, hermana, nieta y amiga; tengo miedo a fracasar como pareja pero sobre todo tengo miedo a fracasar como madre.
Tengo miedo a muchas cosas, pero lucho cada día contra ellas, demostrando que puedo con todo lo que se me ponga por delante.


jueves, 10 de marzo de 2016

La vida

Que nadie elige de quien enamorarse, el primer beso se da con la mirada, que el respeto se gana, que el amor se siente, que el extrañar es bueno. La gente sabia dice que no hay que llorar por el pasado, no hay que preocuparse por el futuro, sólo hay que vivir el presente, hay que sembrar para cosechar, amar para ser amado, hay que perder para ganar, llorar para saber sonreír, caer para aprender. Las personas que saben dicen que hay que confiar en el tiempo, porque suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades, que el tiempo es oro y que pone a cada persona en su lugar. Todos nos dicen que nadie puede dañarnos sin nuestro consentimiento, que si alguien nos lastima es porque nosotros le otorgamos ese beneficio. Dicen que el amor no es sufrir, que el amor no es perdonar lo “imperdonable” porque hay cosas que no se perdonan, no se olvidan, no se borran ni de la cabeza ni del corazón, pero que de esas cosas se acaban aprendiendo para la próxima. Dicen que uno no aprende hasta que tropieza, que cometer errores es casi la única manera de aprender algo, que el que no arriesga, no gana y que el que tiene miedo a fracasar, nunca llegará a nada. Decía John Lennon que la vida es lo que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes, y tenía razón, planeas con quien te casarás, la casa en la que vivirás, el colegio al que irán tus hijos, planeas hasta el color que tendrá el puto sofá. Pero los planes, son solo un dibujo en una servilleta de papel, y por mucho que te empeñes, al final tus planes le importan una mierda al resto del mundo, y puedes ponerle cabeza, corazón o un taco de servilletas emborronadas con sueños, que la vida tiene otros planes para ti.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Enamorarse

Pienso que enamorarte de una persona sencilla, normal, que reúne las características básicas para que cualquiera se enamore de él, es algo fácil y a mi me gustan las cosas difíciles. 
Yo quiero que se enamoren de mis defectos al igual que yo me enamoro de los defectos de la otra persona. 
Soy de la opinión de que el amor no se busca, se encuentra y nos damos cuenta de ello cuando esa persona se convierte en tu tema de conversación, protagonista de tus pensamientos y sueños.

viernes, 4 de marzo de 2016

pequeños objetivos, grandes logros

Hoy he aprendido la importancia de los pequeños objetivos, esos que nos planteamos día a día y que conseguimos con pocos esfuerzos. Son metas aparentemente insignificantes que no requieren grandes cantidades de recursos. 
Tenemos la tendencia de olvidar los logros que hemos ido consiguiendo desde que éramos pequeños, como aprender a nadar, montar en bici o los éxitos académicos. Por el contrario, resaltamos todos los errores que hemos cometido y nos machacamos con ello, sin darnos cuenta que estos "fracasos" son otras experiencias de aprendizaje que nos ayudan a desarrollarnos y crecer como personas. 
Todos nuestros éxitos y errores nos han ayudado a estar donde estamos y ser lo que somos, y esos pequeños objetivos que nos proponemos cada día constituyen las grandes metas que conseguiremos en nuestra vida.